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Mostrando entradas de marzo, 2017

El señor Bernal

En una camioneta F-100 viene el comisionista que llamé.
Se llama Lucas justo como yo y tiene 79 años.
Si, 79 años y trabaja como si tuviera 20.
Desde hace un tiempo, a las personas mayores que me aventajan unos 30 años de experiencia en la vida se me da por preguntarle que les parece importante o valioso en la vida.
La mayoría resalta la familia y la salud como lo más importante.
Por supuesto que no es un descubrimiento, pero pasa que a mi edad las urgencias económicas y otras cuestiones nos empiezan a acaparar.
Todavía creo en la sabiduría del anciano.
Me siento una rareza en este mundo que glorifica lo juvenil y que nos invita a vivir en una adolescencia perpetua.

En la mar...

Así nombraba a Mar Chiquita una mujer que conocí en sus aguas precisamente. La mar, como si fuera el único mar, como si tuviera género, mujer. Junto con su pareja me contó de su esplendor que apenas recordaban de su niñez y alimentaban mi curiosidad con varios de los mitos existentes en la misma, por ejemplo que Hitler fue a curarse en sus aguas y se alojó en el hotel Viena; que en las noches se ve por las ventanas del hotel a una persona sin cabeza y con una vela en la mano deambulando. Dicen que ese señor era el cuidador del hotel que tenía un romance con una de las propietarias del lugar.
 Me enteré de las propiedades curativas del barro negro que se utilizan desde principios de 1900. Otro señor con su señora se vistieron de barro y convencieron a varios en la playa de hacer lo mismo.
En mi primera visita a aquel mar con la familia, pude ver como el sol se escondía en el horizonte de agua, reflejándose y llenando los ojos de mil tonalidades naranjas y rojas.


JUGUEMOS AHORA

Contá papi! me dicen las chicas, se esconden y antes que las encuentre vicky me dice donde estan; y ahora la cuenta lourdes y veo que me espia, trato de callar a vicky pero siempre nos manda al frente; le toca contar a vicky:" uno tre uno tre ya!!" y lourdes siempre la primerea y dice : "piedra libre!". jugamos un rato pero ya estoy agotado, deje mis pilas en el trabajo para comer. Las quiero alzar a las dos juntas y siento el cansancio del trabajo en mi cintura, desisto de la idea.
les agradezco a ellas por conformarse con tan poco padre y darme tanto amor en poco tiempo.

Las estrellas

Hace cientos de años los mayas observando las estrellas lograron calcular que el sol en el 2012 se va a encontrar en el mismo centro de la Vía Láctea. En esta semana se me ocurrió mirar hacia arriba y recordé que desde las vacaciones en las sierras que no miraba el cielo("que voy a hacer con tanto cielo para mi...", dicen los piojos). Ví solo una porción, los edificios que me rodeaban lo achicaban("que pasa en la tierra que el cielo cada vez es mas chico..." dice fito paez). Muchas veces busqué respuestas en el firmamento, quise armar constelaciones, a ella la imaginé mirando la misma luna que yo aunque estuviese lejos de mi. Ese dia entendí tantas canciones de luna por los tucumanos y los santiagueños. De chico las quise estudiar a nivel cientifico, más tarde les quise dar un sentido más metafísico.
Hoy solo las encuentro cuando la civilización me deja.

El loro

En su vida no conocia más que la libertad de volar a donde quisiese. Disfrutaba de la sombra de frondosos arboles y de sus deliciosos frutos.
Un día un fruto especialmente tentador fue su carnada y quedó atrapado en un trampero.
De repente su vida, su mundo, se redujo a un cuadrado de alambre sin espacio para volar en un patio lleno de macetas. Si bien extrañaba su hábitat, sus amigos, etc. fue acostumbrandose a la compañía de la señora mayor que lo alimentaba.
Un día lo sacaron de la jaula y le recortaron las alas. Quiso salir volando y no pudo, así fue que sin ofrecer demasiada resistencia decidió quedarse en la casa.
Con el tiempo aprendió a pronunciar palabras y hasta se creyó feliz.
También le crecieron las alas pero ya no quería volar, se habia olvidado.


A veces me siento este lorito.

Creo en tus palabras

Voy a compartir un poema de un libro que me regaló mi mamá cuando tenia diecisiete años:

"a mi hijo , con amor
Una madre trata de darle a su hijo una cierta perspectiva sobre las cosas importantes de la vida para hacer que su vida sea tan plena y feliz como sea posible
Una madre trata de enseñar a su hijo a ser bondadoso y generoso con los demás a ser siempre sincero y franco a ser justo, tratando a hombres y mujeres por igual a respetar a los ancianos y aprender de ellos a conocerse bien a si mismo a descubrir sus talentos y sus debilidades a aceptar las críticas y aprender de sus errores a cultivar diversos intereses a tener muchas metas que alcanzar a luchar por alcanzar esas metas
Una madre trata de enseñar a su hijo a tener sólidos principios y creencias a vivir sin traicionarlos y a saber defenderlos a escucharse a si mismo a reír y disfrutar de la vida a apreciar la belleza de la naturaleza
Una madre trata de enseñarle a su hijo que ser hombre significa ser humano que de…

pegar el timonazo

cuan lejos estoy de lo que quiero ser?
y lo que soy es el medio al fin que yo quiero?
o el medio me llevo a otro lado?
quizá me equivoqué de tren.
o me bajé en la estación equivocada.

siempre quise ser una persona solidaria, ayudar a los otros. alguna vez creo que lo fui. daba apoyo escolar, lavaba platos en un comedor, etc. pero sentía que lo que hacia era poco efectivo. era solo un manojo de buenas intenciones y se me ocurrió que si me preparaba y a la vez me estabilizaba mi situación económica podría ayudar mejor. me dediqué a trabajar para mi y empecé a "necesitar" cosas: compu, celu, etc. el individualismo del salvese quien pueda comenzó a invadirme. habia empezado a estudiar comunicación social y abandoné. ahora empecé analista de sistemas y le estoy poniendo muchas pilas. pero veo que me sigo alejando de ese camino que alguna vez proyecté.


hay vuelta atras?
cuan dificil es recuperar lo perdido?
hay que volver a dar ese primer paso:
recuperar los ideales.

Fernando - 1ª parte

Apenas empezaba el año y ya tenia varias chupinas. para que iba a entrar a clases si nunca estudiaba porque sus viejos no tenian plata para los libros y los profes lo subestimaban por villero.
Sentado en la plaza veia como las sombras cambiaban de lugar y el mundo funcionaba: los autos pasaban apurados, los pajaritos cantaban y las viejas iban de compras a la verduleria.
El sol se reflejó en las mostacillas de ese monedero que llevaba la anciana en la mano, el mismo brillo de idea que se pudo ver en los ojos de Fernando. Esa mañana apenas habia tomado una taza de matecocido y un bollo de pan de ayer medio duro. El ruido en la panza lo decidió. Como quien no quiere la cosa se levantó del banco de la plaza y cruzó la calle sin mirar a los costados, pasó al lado de una señora mirando al costado con simulada indiferencia, respiró hondo para tomar coraje y de un tirón se apropió del monedero. Sin mirar atrás corrió varias cuadras hasta quedar sin aliento. En el escape apenas escucho de le…